1-4 de febrero 2006: superación personal?
De nuevo escribo para desahogarme y por otro lado para intentar ayudar a aquellos que siguen mi misma opción con el noble propósito de renunciar a una vida difuminada en el humo para poder vislumbrar horizontes nítidos de salud y mayor concentración de oxígeno... En estos cuatro días las tentaciones han sido importantes y los momentos de duda han mellado mi ánimo, pero me siento orgulloso de decir que no he cedido!!!
La verdad es que lo paso peor por las noches que durante el día, decididamente. Me parece curioso el no echar casi en falta el cigarrillo de la mañana con el café. A diferencia de otras personas no he renunciado al consumo de café ni de alcohol y bueno, puedo decir que tampoco es un trauma. De hecho , el café me sabe mejor y el alcohol me parece más fuerte de sabor con lo que reduzco su consumo (otra ventaja). Durante el día me mantengo ocupado aunque he de decir que no planifico como debiera mi horario para evitar los momentos de inactividad, que son los peligrosos. El jueves 2 me apunté al gimnasio que está enfrente de mi casa, yo estaba apuntado al gimnasio de al lado del trabajo pero al salir la verdad es que me daba pereza y mis pulmones me pedían con jadeos ahogados que no fuera... Lo de siempre, uno se apunta al gimnasio pensando que va a ser una presión para ir y resulta casi que es todo lo contrario! Mi premio por no fumar durante todos estos días va a ser invertir el dinero ahorrado en cigarrillos para poder ponerme en forma. Realmente este hecho me hace sentir genial, es como si por fin, después de mucho tiempo, hubiera conseguido darle la vuelta (o al menos empezar a) a la inercia que hacía que irremediablemente me fuera consumiendo en tabaco y obesidad! Comienzo a sentirme más dueño de mi mismo.
Estoy convencido que el ser fumador es un hecho fundamentalmente mental. Uno es fumador y toda su vida cotidiana gira en torno a este hecho, amoldada a las vicisitudes propias que conllleva el ritual casi hipnótico de buscar la cajetilla, abrirla, extraer el cigarillo, ponerlo en la boca, buscar el mechero o cerillas y finalmente encenderlo. Como puede un acto que requiere de tantos pasos ser algo tan automatizado? Como puede un hecho que se repite unas 20 veces al día ser tan obviado? Esta claro que la mente juega un papel crítico en todo esto. Nuestra vida va eliminando aquellas actividades que compiten con el fumar o lo relegan y va acogiendo aquellas otras que incitan al hábito. Y si no me creeis, haced memoria... En mi caso, antes de fumar que comencé a los 21 años, me hacía 5 kilometros nadando a la semana, jugaba uno o dos partidos de fútbol e iba andando a la facultad desde mi piso de estudiante, que estaba a 4 kilometros del campus... Desayunaba cereales con leche, jamás comia en un bar y por las tardes estudiaba, quedaba para hacer deporte o charlar con amigos.... 7 años después, cambiando el estudiar por trabajar, cuyo horario es similar, miro cuáles son mis hábitos: me levanto, me tomo un café con leche y me fumo dos cigarros, cojo el coche en lugar del transporte público aunque gaste el triple entre gasolina y párquing porque así puedo fumar y no tengo que esperar a salir del metro, cuando salgo de trabajar directo a la cafeteria a fumarme otros dos o tres cigarros... Llego a casa y solo me apetece ponerme a ver la tele o al ordenador con una lata de cocacola y más cigarros... Creo que la diferencia salta por si sola. no quiero decir con esto que la culpa del cambio de estilo de vida sea exclusivamente de los cigarrilos, pero está claro que los hábitos se han modificado más allá de lo inevitable, debido al tabaco. Qué opináis?

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