13-14 de Enero de 2006

La verdad es que estoy cumpliendo. El viernes 13 (que miedo...) se inició con una fuerte convicción de no volver a cometer el error de ayer: la indulgencia con el monstruo que habita en mi interior y que desea que siga metiéndome esa porquería. Nunca más!!! Asistí a una charla en el Instituto Barraquer y a mediodía fui a comer con todos mis compañeros de trabajo donde solemos ir los viernes para celebrar que se acabó la semana. La verdad es que estar rodeado de gente no fumadora y hacer cosas todo el tiempo ayuda mucho. Creo que me doy cuenta de lo que el tabaco me estaba quitando, que es tan simple como esto: el oxígeno!!
Parecerá una chorrada, pero pensadlo: el humo del cigarro contiene un montón de porquerías y entre ellas monóxido de carbono, sí, sí, ese gas que cuando uno se queda encerrado en el garaje con el coche en marcha, provoca una muerte por asfixia, la muerte dulce le llaman (que se lo pregunten a ellos...). Bien, el monóxido de carbono al entrar por los pulmones se filtra hacia la sangre y las células sanguíneas que pasan por allí, en lugar de almacenar el oxígeno que necesitamos para absolutamente cualquier reacción química que hace posible todos nuestros movimientos y pensamientos, pues como imaginaréis se engancha el asqueroso gas. Bien, si hay menos oxígeno se ralentiza nuestra actividad metabólica y en general disminuye nuestro ritmo vital.
No sé si alguien que esté leyendo esto (hola... hay alguien? Eco, eco...) que esté dejando de fumar como yo, me gustaría saber si le pasa lo que a mi y es que ahora dispongo de un montón de tiempo, más, tengo más energía para hacer las cosas! Imagino que la ansiedad por no fumar ayuda a estar hiperactivo pero imagino que si pudiera sumar todo el tiempo que he dedicado a encender uno tras uno esos malditos cigarrillos y a fumarmelos seguramente me asustaría. Antes decía, no tengo tiempo ni fuerzas para nada!!! Creo que fumar hace que uno sólo piense en poder llegar a la situación más adecuada que asociamos para volver a consumir tabaco; en mi caso la relajación y satisfacción del deber cumplido. Así que cualquier pequeño acto lo convertía en un logro, inconscientemente para poder parar y fumarme un cigarrillo, cambiándome en un ser letárgico y ávido de hacer pausas...

0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home